Este jueves, más de 200 habitantes de Sitilpech, una comunidad ubicada en el municipio de Izamal, alzaron la voz en contra de un controvertido proyecto de construcción de aproximadamente 50 viviendas en terrenos que consideran legítimamente suyos.
La protesta se desarrolló durante una asamblea popular que tuvo lugar en la cancha de fútbol de la comisaría, bajo la atenta mirada de la Policía Municipal y el tradicional estallido de los voladores.

Los asistentes, entre hombres, mujeres y algunos niños, denunciaron lo que calificaron como una “imposición” por parte del ayuntamiento de Izamal y su presidenta municipal.
La principal causa del rechazo radica en que el terreno en disputa, que históricamente fue donado por el profesor Ezequiel Bolio, se había destinado para un parque o un centro educativo, como lo había prometido en su momento la autoridad municipal.

Sin embargo, la promesa de la creación de un telebachillerato o un parque sigue sin cumplirse, mientras que ahora, la comunidad enfrenta la amenaza de perder ese espacio para la construcción de viviendas.
Durante la asamblea, se destacó que el proceso de asignación de las viviendas ha sido opaco, y los habitantes aseguran que sus beneficiarios no son residentes locales, sino personas ajenas a la comunidad. “El pueblo pone y el pueblo quita”, fue una de las frases más repetidas por los oradores, quienes exigieron que cualquier proyecto estatal o municipal sea previamente consultado con el Comisario Municipal, quien es la autoridad legítima elegida por la población.

La molestia en la comunidad de Sitilpech radica no solo en el aparente desinterés por resolver las necesidades de la población local, sino en la falta de transparencia en la gestión de recursos y en la omisión de consultas previas que involucran a la comunidad en las decisiones importantes.

Como respuesta, los asistentes tomaron una decisión firme: suspender la construcción del complejo habitacional hasta que se cumpla con la consulta democrática, priorizando las necesidades educativas de los jóvenes de Sitilpech.
Con esta postura, los habitantes dejaron claro que no permitirán el avance de las maquinarias hasta que el proceso de asignación de viviendas se democratice y se dé prioridad a las demandas comunitarias.



