martes, marzo 31, 2026
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Denuncian golpiza, robo y abusos de la Policía de Dzidzantún; crecen cuestionamientos contra la alcaldía

Las denuncias por presuntos abusos y arbitrariedades de la Policía Municipal de Dzidzantún continúan acumulándose. El más reciente caso involucra a un pescador de Dzilam de Bravo, quien asegura haber sido brutalmente golpeado, encarcelado y despojado de dinero y pertenencias tras ser detenido en el puerto de Santa Clara.

De acuerdo con el testimonio de Perfecto B.S., los hechos ocurrieron la tarde del domingo, cuando acudió al restaurante “Doña Carmita” en Santa Clara, donde consumió tres cervezas. Posteriormente, al emprender su regreso a Dzilam de Bravo a bordo de su motocicleta, una de las llantas se atoró en la arena en el primer camino cercano a la playa, provocando que el vehículo cayera.

Fue en ese momento cuando, según relata, una patrulla de la Policía Municipal de Dzidzantún lo interceptó. Los agentes le cuestionaron qué hacía en el puerto y le señalaron que tenía “aspecto de foráneo”, pese a que él aseguró ser originario de Dzilam de Bravo.

El afectado sostiene que sin mayor explicación fue sometido con violencia. Afirma que fue golpeado por varios elementos y que uno de ellos le pisó la cabeza y el rostro con botas tácticas, provocándole lesiones visibles en distintas partes del cuerpo. “Quedé como caimito morado”, expresó al describir los hematomas que presentó tras la agresión.

Posteriormente fue trasladado a la cárcel pública de Dzidzantún, donde permaneció alrededor de 15 horas detenido. La mañana del lunes recuperó su libertad tras pagar una multa de mil 500 pesos por una falta administrativa.

Sin embargo, el caso no terminó ahí. Perfecto B.S. denunció que su motocicleta —casi nueva— no le fue devuelta inicialmente, bajo el argumento de que sería enviada al corralón o a los depósitos de Garúas Abimerhi. Asegura que, tras gestiones realizadas por un trabajador del Ayuntamiento ante la directora de la corporación, identificada como Virginia Aguirre, tuvo que pagar mil pesos adicionales para recuperar el vehículo.

Además, al revisar sus pertenencias, detectó que en su cartera sólo había 600 pesos, cuando asegura portar más de 2 mil 500 pesos al momento de su detención. Al reclamar el faltante, señala que un policía —a quien describió como un hombre mayor, delgado y moreno, con una cangurera— le respondió que no “le siguiera buscando” y que agradeciera no haber sido golpeado más.

Según el afectado, la directora de la Policía Municipal le manifestó que desconocía lo sucedido y que investigaría el caso, ya que el único reporte oficial indicaba que se había detenido a una persona que “se cayó y se lastimó”.

El caso ha generado indignación entre habitantes de la zona, quienes señalan que no es la primera vez que se reportan presuntos abusos por parte de la corporación municipal. La situación también ha provocado cuestionamientos hacia la autoridad municipal y el alcalde, ante la falta de acciones visibles para frenar las irregularidades.

Mientras tanto, la víctima analiza interponer una denuncia formal ante las instancias correspondientes. La ciudadanía exige claridad, sanciones en caso de confirmarse los hechos y garantías para evitar que situaciones similares se repitan.

En Dzidzantún, las preguntas crecen: ¿quién pone orden en la policía municipal? ¿Y hasta cuándo se atenderán las denuncias de abuso de autoridad?

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