El empleo formal inició 2026 con un desempeño limitado. De acuerdo con registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en enero se generaron apenas 74 puestos de trabajo, una cifra que refleja un arranque moderado en un indicador clave para medir la solidez económica.
El contexto inmediato no es menor: 2025 cerró con una pérdida de 2 mil 414 empleos formales, un resultado que no solo rompe la inercia de crecimiento, sino que evidencia un deterioro frente a años previos.
En 2024 el saldo fue positivo (1,448 empleos), mientras que en periodos anteriores se registraron expansiones considerablemente más amplias, incluso con crecimientos de decenas de miles de puestos. Lejos de crecer, el empleo formal retrocedió en 2025, marcando un contraste significativo en la trayectoria reciente del mercado laboral.
Especialistas advierten que este tipo de ajustes puede estar vinculado a desaceleración en la actividad productiva, cautela empresarial o reacomodos políticos o sectoriales, no obstante el inicio marginal de 2026 vuelve a colocar el foco sobre la calidad del empleo.
El debate se amplía al contrastar estas cifras con los indicadores de ocupación del INEGI. Aunque las estadísticas oficiales señalan que el 98.5% de la población económicamente activa se encuentra ocupada, especialistas recuerdan que ocupación y empleo formal no son equivalentes.
Gran parte de la ocupación se concentra en esquemas de informalidad. Estimaciones recientes ubican alrededor del 67% de los trabajadores sin seguridad social, lo que implica menor protección laboral y mayor vulnerabilidad económica.
En Yucatán el empleo formal arrancó 2026 con cifras marginales


