La incertidumbre se ha convertido en indignación abierta. La Asociación de Descendientes Coreanos de la Ciudad de México lanzó un posicionamiento cargado de desesperación y enojo ante lo que consideran una amenaza directa contra el Hospital de la Amistad Corea México, una institución que, advierten, podría perder su esencia y propósito original bajo decisiones que califican como opacas y alarmantes.
El hospital, símbolo de cooperación bilateral y legado histórico de la República de Corea por el centenario de la migración coreana a México, hoy se encuentra en el centro de versiones que apuntan a una “reorganización estratégica” hacia IMSS Bienestar e incluso a una posible entrega a PEMEX para uso exclusivo de sus derechohabientes.
Para la comunidad coreana, esto no es un simple ajuste administrativo. Es, denuncian, un golpe directo a la memoria de sus ancestros y una traición a un proyecto que nació como un acto de solidaridad internacional enfocado en la niñez más vulnerable de Yucatán.
“Nos están arrebatando un monumento vivo”, reclaman con firmeza. La organización advierte que cambiar el destino del hospital no solo tendría implicaciones diplomáticas, sino que podría traducirse en la exclusión de niñas y niños sin seguridad social, quienes históricamente han sido los principales beneficiarios del espacio.
El tono del pronunciamiento deja ver una comunidad que ya no solo pide explicaciones, sino que exige respuestas urgentes. Señalan que el silencio de las autoridades estatales, del DIF y del sector salud ha alimentado la incertidumbre y la desinformación, elevando la preocupación a niveles críticos.
“Hoy no pedimos, exigimos claridad”, sostienen, al tiempo que urgen a las autoridades a emitir un posicionamiento oficial que garantice que el hospital no será desviado de su misión original.
La tensión crece y la presión también. Lo que está en juego, aseguran, no es solo un edificio, sino un legado histórico, un símbolo de fraternidad internacional y, sobre todo, el derecho a la salud de quienes menos tienen.

