Colaboración de Bernardo Caamal Itzá
Mañana viernes, el equinoccio de primavera volverá a manifestarse en la majestuosa zona arqueológica de Chichén Itzá, donde miles de visitantes nacionales y extranjeros se darán cita para presenciar el emblemático descenso de la serpiente de luz sobre la pirámide de El Castillo (Templo de Kukulcán).
Este fenómeno, resultado de la precisión astronómica de la civilización maya, proyecta la sombra de la serpiente emplumada, conocida como K’u K’i Kaan, deslizándose por las escalinatas del templo. Más allá de su espectacularidad visual, este evento encierra un profundo mensaje ancestral.
En la cosmovisión maya, la “bajada” de la serpiente no solo simboliza el cambio de estación, sino también un recordatorio de los saberes heredados por los abuelos: es tiempo de preparar la tierra, sembrar y honrar al sagrado Ixiim —el maíz— base de la vida y sustento en la milpa.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, el equinoccio ocurrirá a las 08:46 horas (tiempo del centro de México), marcando oficialmente el inicio de la primavera en el hemisferio norte. Por su parte, el Instituto de Astronomía de la UNAM señala que este fenómeno suele registrarse entre el 19 y el 21 de marzo.
La llegada de la nueva estación traerá días más largos, mayor luminosidad y un incremento en las temperaturas. En el Mayab, las recientes lluvias dispersas —conocidas como “mamáancháak”— han contribuido a mitigar la sequía que marcó el inicio del año, generando condiciones favorables para el ciclo agrícola.
Así, mientras el mundo observa un espectáculo de luz y sombra, para los pueblos mayas este acontecimiento continúa siendo una guía viva: un llamado a volver a la tierra, cultivar la milpa y preservar la herencia cultural que ha trascendido siglos.

