—La plaga representa una amenaza grave para la biodiversidad, la salud pública y la ganadería nacional
La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) alertó que la reaparición y expansión del gusano barrenador del ganado ya no solo compromete al sector agropecuario, sino que ha comenzado a causar estragos en la fauna silvestre, evidenciando —acusó— una grave negligencia sanitaria por parte de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).
Ernesto Zazueta Zazueta, presidente de la AZCARM, informó que a inicios de 2026 se confirmó la muerte de un mono saraguato en Palenque, Chiapas, especie catalogada en peligro de extinción, como consecuencia directa de una infestación por gusano barrenador. Se trata, subrayó, del primer caso documentado en México de un animal silvestre en vida libre fallecido por esta plaga, lo que marca un punto crítico en la crisis sanitaria.
El especialista en vida silvestre advirtió que este hecho evidencia el colapso de los controles zoosanitarios, la relajación en la verificación del ganado y la omisión sistemática de medidas preventivas, lo que ha permitido que la plaga se expanda sin contención hacia ecosistemas naturales.
Zazueta sostuvo que el problema dejó de ser exclusivamente agropecuario para convertirse en una emergencia ambiental, sanitaria y de salud pública, al tratarse de una amenaza directa para especies en riesgo de extinción, poblaciones silvestres vulnerables y comunidades humanas.
Recordó que México logró erradicar el gusano barrenador en 1991 mediante un programa binacional con Estados Unidos, basado en la liberación de moscas macho estériles. Sin embargo, el cierre de la planta productora en 2013, el debilitamiento del esquema conjunto y años de descuido institucional dejaron al país en una situación de alta vulnerabilidad ante su reintroducción.
A ello se sumaron, agregó, fallas graves en los puntos de inspección sanitaria, actos de corrupción y la flexibilización de controles en la importación y movilización de ganado, incluso en esquemas vinculados a créditos pecuarios, lo que facilitó el ingreso y desplazamiento de animales infectados.
El presidente de la AZCARM explicó que en fauna silvestre el impacto del gusano barrenador es particularmente devastador, ya que las larvas se alimentan de tejido vivo en heridas abiertas, provocando miasis severas, infecciones profundas, dolor extremo y, ante la imposibilidad de atención veterinaria en vida libre, la muerte en cuestión de días o semanas.
Advirtió que las poblaciones pequeñas y aisladas, así como las especies en peligro de extinción, enfrentan un riesgo crítico de colapso local, especialmente durante las temporadas reproductivas, cuando aumentan las heridas naturales en mamíferos silvestres.
Además del daño ambiental, la crisis ya genera consecuencias económicas y sanitarias: se han registrado más de 100 casos de miasis en humanos, principalmente en el sureste del país, y el cierre de la frontera norte a la exportación de ganado mexicano ha ocasionado pérdidas superiores a mil 300 millones de pesos.
La AZCARM precisó que los zoológicos, acuarios y centros de conservación afiliados cuentan con personal capacitado, protocolos sanitarios estrictos y monitoreo permanente, por lo que el gusano barrenador no representa un riesgo dentro de estas instituciones. No obstante, reiteró su disposición para colaborar con autoridades federales, estatales y municipales en capacitación, atención de casos y estrategias preventivas.
Finalmente, Ernesto Zazueta exigió que la SADER asuma su responsabilidad y corrija de inmediato las fallas estructurales en el control sanitario, al advertir que cuando una política pública deficiente deriva en la muerte de especies en riesgo, se trata de una negligencia grave con consecuencias irreversibles.


