En el marco de la Reunión de Academias Nacionales de Medicina de Iberoamérica, se llevó a cabo el simposio “Certificación de especialistas médicos en el siglo XXI: entre la excelencia profesional, la ética del cuidado y la responsabilidad social”, coordinado por el Dr. José Ignacio Santos Preciado, quien presentó los avances y la experiencia de México en materia de regulación y certificación de especialistas médicos.
Al inaugurar la sesión, el Dr. Santos Preciado miembro titular de la Academia Nacional de Medicina de México, Emérito en el Sistema Nacional de Investigadores y Presidente del Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicas, destacó que este espacio representa una oportunidad sin precedentes para compartir la experiencia nacional con representantes de toda Iberoamérica.
“Esta reunión es una oportunidad para mostrar lo que México está haciendo en materia de certificación de especialistas y compartirlo con la comunidad iberoamericana”, afirmó.
También subrayó el papel clave de los organismos académicos y normativos, al mencionar que las academias de nuestros países son actores fundamentales para impulsar la profesionalización de médicas y médicos.
Durante su exposición, el coordinador contextualizó la labor del Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicas (CONACEM), organismo encargado de regular los procesos de evaluación, certificación y recertificación en el país y enfatizó que la certificación médica es un pilar para garantizar la calidad profesional.
“Certificar a un especialista significa garantizar que posee las competencias mínimas para brindar una atención segura y de calidad”, señaló, al tiempo que recordó que se trata también de un compromiso social.
“La certificación no es solo un trámite técnico; es un compromiso ético y social con la población”, subrayó.
El Dr. Santos Preciado realizó un recorrido histórico sobre el desarrollo de la certificación en México, destacando el papel de la Academia Nacional de Medicina desde 1963 y la creación formal de CONACEM en 1995.
Explicó que el sistema mexicano ha sido construido bajo un enfoque de evaluación por pares y autonomía profesional.
“CONACEM se consolidó como un modelo de evaluación por pares, autónomo y centrado en la excelencia profesional”, precisó.
Actualmente, detalló, México cuenta con 47 especialidades y 76 subespecialidades reguladas, y más de 300 mil médicas y médicos han sido certificados o recertificados desde 2011.
Subrayó también la relevancia de mantener procesos de actualización constantes.
“La recertificación quinquenal es clave para asegurar que las y los especialistas se mantengan actualizados”, afirmó.
Respecto a los retos contemporáneos, el ponente advirtió sobre la proliferación de escuelas de medicina en la región y la necesidad de garantizar la calidad educativa.
“La proliferación de escuelas de medicina exige mecanismos de evaluación sólidos y permanentes”, dijo. En esa línea, resaltó la importancia de fortalecer la cooperación entre países para avanzar hacia estándares comunes.
“Es momento de avanzar hacia un marco regional que permita el reconocimiento mutuo de especialistas en Iberoamérica”, sostuvo.
Además, señaló que la innovación también será determinante. La simulación clínica será cada vez más importante para evaluar competencias, especialmente en áreas quirúrgicas.
Finalmente, el coordinador subrayó la visión social de la certificación, al afirmar que la certificación debe ser más que un documento: debe ser una garantía social de excelencia, ética y responsabilidad. Enfatizó que la colaboración entre academias y organismos certificadores será esencial.
“La cooperación entre nuestras academias es el camino para fortalecer la práctica médica en América Latina”, dijo.


