Con la participación activa de la ciudadanía, el Centro de Difusión y Conservación Ambiental Proyecto Santa María presentó los resultados de un año del programa Monitoreo de loros urbanos en Mérida, el cual documentó la presencia de nueve especies de psitácidos en la capital yucateca, a partir de 2,935 reportes ciudadanos generados por 192 personas.
Los datos obtenidos confirman que tres especies tienen distribución natural en Yucatán, cuatro son nativas de México y dos corresponden a especies invasoras, una de ellas con alto potencial reproductivo y capacidad de generar impactos negativos en la infraestructura urbana y los ecosistemas locales.

Vanessa Martínez García, coordinadora del programa, detalló que las especies con distribución natural en Mérida son el loro yucateco (Amazona xantholora), el loro frente blanca (Amazona albifrons) y el perico pecho sucio (Eupsittula nana).
Asimismo, el monitoreo confirmó el establecimiento urbano del loro cabeza amarilla (Amazona oratrix) y del loro cachetes amarillos (Amazona autumnalis), aves cuya presencia natural se concentra en el sur de la Península de Yucatán, pero que han logrado adaptarse, reproducirse y prosperar en el entorno urbano de Mérida, gracias a su elevada inteligencia y capacidad de adaptación.
También se registró la presencia del loro cabeza azul (Amazona guatemalae), originario de las selvas altas de Chiapas, aunque con antecedentes en el municipio de Hunucmá, así como un ejemplar aislado de guacamaya roja (Ara macao).

Entre los hallazgos más relevantes destaca la detección de la cotorra de Kramer (Psittacula krameri), especie originaria de África, presumiblemente producto de un escape, la cual ya se integró a un grupo de loros cachetes amarillos en el norte de la ciudad.
De especial preocupación para los ambientalistas es la presencia de al menos tres ejemplares de cotorra argentina (Myiopsitta monachus), considerada una especie invasora de alto riesgo, con antecedentes de convertirse en plaga y afectar cultivos, infraestructura urbana y poblaciones de aves nativas.
De mascota a plaga internacional
Durante la presentación, realizada en la Sala 6 de los Cines Siglo XXI, la doctora Martínez García explicó que la cotorra argentina llegó a México como mascota y se dispersó sin control. En países como España, Estados Unidos y Uruguay, su sobrepoblación obligó a las autoridades a aplicar métodos de erradicación drásticos, incluyendo sacrificios mediante rifle, fumigación y controles químicos, siendo el uso de armas de fuego el más efectivo.

Ante este escenario, el equipo de Proyecto Santa María planteó como alternativa prioritaria la captura y contención, en lugar del sacrificio, aunque subrayaron que esta estrategia requiere el respaldo y coordinación de los tres niveles de gobierno.
El monitoreo también recibió reportes de escapes de otras dos especies —loro cabeza de viejo (Pionus senilis) y perico frente naranja (Eupsittula canicularis)—, pero al no ser confirmados visualmente por los monitores ciudadanos, no se consideran presentes en Mérida.
Datos clave del monitoreo
El programa tuvo una duración de un año, con un traslape adicional de tres meses, y concluyó el último día de enero. La especie más observada fue el loro cachetes amarillos, con el 36% de los reportes, seguido del loro frente blanca (30%), el perico pecho sucio (11%) y el loro cabeza amarilla (5%).
El análisis científico confirmó que los loros frente blanca, cabeza amarilla y cachetes amarillos se están reproduciendo en Mérida. Sus principales fuentes de alimento son árboles como chaká, uaxim, mango, pich, naranja agria y almendro, mientras que prefieren pich, flamboyán, mango y almendro para descansar. Para anidar, muestran una marcada preferencia por palmas reales y flamboyanes.

Tres recomendaciones para proteger a los loros urbanos:
1. Evitar la tala y poda de árboles de enero a agosto, periodo reproductivo de los loros y otras aves, salvo en casos de riesgo para la ciudadanía.
2. Reducir el uso de pirotecnia, iluminación directa y eventos masivos en parques identificados como dormideros y zonas de anidación.
3. Fomentar la plantación de árboles estratégicos en parques, camellones y domicilios particulares.
Nuevas etapas del programa
Concluida esta fase, el Centro de Difusión y Conservación Ambiental iniciará dos nuevos monitoreos especializados: el seguimiento detallado de nidos y el monitoreo específico de la cotorra argentina, con el objetivo de prevenir su expansión y evitar consecuencias ambientales severas para Yucatán.
México alberga 22 especies de loros, de las cuales 11 están en peligro de extinción, ocho se consideran amenazadas y tres cuentan con protección especial. Al evento asistieron representantes gubernamentales del sector ambiental.



