viernes, marzo 13, 2026
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Protestas en Morelia terminan con intento de incendio en el Palacio de Gobierno tras el asesinato del alcalde de Uruapan

La violencia y la indignación sacudieron nuevamente a Michoacán este domingo, luego de que un grupo de manifestantes intentara incendiar el Palacio de Gobierno en el Centro Histórico de Morelia, en respuesta al asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez. La protesta, que inició como un acto pacífico de exigencia de justicia, se desbordó en cuestión de minutos, dejando imágenes de caos y tensión en una jornada marcada por la rabia ciudadana.

De acuerdo con información preliminar, decenas de personas forzaron el acceso al edificio, derribaron las puertas principales y lanzaron consignas contra el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, a quien acusan de no garantizar la seguridad en la entidad. Testigos relataron que algunos manifestantes intentaron prender fuego en el interior del inmueble, lo que provocó la rápida intervención de bomberos y policías estatales. Videos compartidos en redes sociales muestran columnas de humo saliendo de una de las entradas, mientras los inconformes gritaban “¡Justicia para Manzo!” y “¡Fuera Bedolla!”. Ante la escalada de violencia, el gobernador fue evacuado del lugar.

Horas antes, en Uruapan, el cuerpo del alcalde Carlos Alberto Manzo fue despedido entre aplausos, llanto y gritos de justicia. El funeral, realizado en el centro de la ciudad, se tornó en un acto de protesta social, cuando el gobernador Ramírez Bedolla fue abucheado y retirado del lugar por los asistentes, quienes lo señalaron por su falta de acción ante el clima de violencia. “¡Asesino!” y “¡Queremos paz!” fueron algunas de las consignas que resonaron durante la ceremonia.

El alcalde Manzo Rodríguez, electo de forma independiente, fue asesinado la noche del 1 de noviembre durante el Festival de Velas por el Día de Muertos. Según testigos, un comando armado lo atacó a quemarropa frente a la presidencia municipal. A pesar de haber sido trasladado con vida a un hospital, falleció minutos después a causa de las heridas. Su muerte ha conmocionado al estado y puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de los funcionarios locales frente al crimen organizado.

Tras los hechos, la situación en Morelia y Uruapan permanece tensa. Elementos de la Guardia Nacional y de la policía estatal han reforzado la seguridad en ambas ciudades ante el temor de nuevos disturbios. Colectivos y organizaciones civiles han convocado a más movilizaciones para exigir justicia y medidas efectivas contra la violencia que azota la región.

El asesinato de Carlos Manzo se suma a una creciente lista de ataques contra autoridades municipales en Michoacán, lo que refleja la profunda crisis de seguridad y gobernabilidad que enfrenta el estado. La población, cansada de promesas incumplidas, exige no solo castigo para los responsables, sino también una respuesta firme del gobierno que ponga fin a la impunidad y devuelva la paz a las comunidades michoacanas.

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