viernes, marzo 20, 2026
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Pezuñas verdes y viejas prácticas en la Sección 67 del SNTSA

   En la antesala de la renovación sindical de la Sección 67 del SNTSA en Yucatán, comienzan a asomar no solo las manos, sino las pezuñas.

   Detrás del proceso interno, trabajadores identifican una operación política que huele más a imposición que a democracia sindical. El nombre que aparece, una vez más, es el del senador Jorge Carlos Ramírez Marín (a) “Cerdito Marín”, quien por segundo proceso consecutivo busca repetir la fórmula: impulsar a su primo, el C.D. Jorge Marín Marrufo, a la dirigencia de la Sección 67.

   Pero más allá del parentesco, lo que enciende las alertas son los antecedentes y las alianzas.

Un vínculo conocido… y cuestionado

   En el Centro de Salud Urbano de Mérida —ese mismo donde ambos construyeron su pequeña parcela de poder— se conocieron Jorge Marín Marrufo y el Lic. Pedro Efrén Aguilar Rodríguez. Ahí no solo tejieron relaciones políticas: también surgieron los señalamientos que hoy los persiguen.

   Trabajadores recuerdan que en ese espacio se les vinculó con la presunta venta y gestión irregular de certificados médicos para empresas y restaurantes. Un señalamiento que, aunque incómodo, no ha desaparecido de la memoria colectiva del sector salud.

   Y es precisamente en ese mismo centro donde hoy concentran prácticamente toda su fuerza política. Fuera de ese núcleo, el respaldo es, por decir lo menos, limitado.

El deslinde que dice más de lo que parece

   Aunque en su precampaña se ha presentado como la carta oficial del SNTSA, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud no tardó en marcar distancia. Su deslinde con Pedro Aguilar no fue menor: llegó tras su renuncia abrupta de la Dirección Jurídica de la Sección 67, en medio de reportes por presuntos cobros indebidos a trabajadores por trámites que deberían ser gratuitos.

   No es un detalle menor. Es una señal. La misma estrategia de renuncia presentó cuando en julio de 2017 apoyó la campaña de Álvar Rubio Rodríguez. Porque mientras el sindicato se aparta, Aguilar intenta reposicionarse políticamente, adelantando tiempos y promoviendo su imagen como si el proceso interno ya estuviera decidido.

Verde por fuera… ¿y por dentro?

   En paralelo, Marín Marrufo también ha optado por teñirse —literalmente— de verde. Redes sociales, imagen pública y hasta cargos en organizaciones con nombres rimbombantes forman parte de una estrategia que apunta en una sola dirección: demostrar el espaldarazo del senador Ramírez Marín.

   En ese plan, Pedro Aguilar es el alfil que sale a buscar apoyo para, más adelante, unirse a la candidatura del Dr. Marín. Igual que hace nueve años hizo con Álvar Rubio.

   Todo esto mientras, en lo alto, se mueven piezas. Negociaciones, acuerdos y cálculos que poco tienen que ver con las necesidades reales de la base trabajadora.

Lo que está en juego

   En la víspera de la centralización del sector salud de Yucatán al esquema IMSS Bienestar, la elección de la Sección 67 no debería ser un capítulo más de cuotas, cuates y reciclaje de perfiles cuestionados.

   Pero hoy, entre alianzas de conveniencia, antecedentes incómodos y deslindes institucionales, la pregunta es inevitable:
¿Se está construyendo una representación legítima para los trabajadores de la salud… o simplemente se está operando una imposición con nuevos colores?

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