En medio de un discurso permanente de austeridad republicana y contención del gasto público, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, presumió en redes sociales su asistencia a una serenata privada realizada en el Baluarte de San Francisco, uno de los espacios históricos más emblemáticos del estado, con motivo del cumpleaños del cantante Rodrigo de la Cadena.
El evento, celebrado tras el regreso de la mandataria de sus vacaciones decembrinas, fue de carácter privado y reunió a personajes de la élite política local, entre ellos los exgobernadores priistas Abelardo Carrillo Zabala y Jorge Carlos Hurtado Valdez, figuras que representan administraciones anteriores que durante años fueron señaladas por el actual movimiento gobernante como parte del “viejo régimen”.
La difusión del festejo generó cuestionamientos públicos debido al uso de un recinto histórico —mantenido con recursos públicos— para una celebración privada, así como por la ausencia de información oficial sobre los costos, permisos y condiciones bajo las cuales se llevó a cabo el evento. Hasta el momento, el gobierno estatal no ha precisado si hubo erogación de recursos públicos, exenciones de pago o apoyos logísticos financiados por el erario.
En su mensaje, Sansores destacó que la música “abrazó la historia, la memoria y el amor por esta tierra”, asegurando que Campeche “volvió a cantar desde el alma” bajo la luz de sus murallas. Sin embargo, la narrativa cultural contrasta con la política de austeridad promovida por la Cuarta Transformación, que insiste en la reducción de gastos superfluos y en el uso responsable de bienes públicos.
Para críticos y analistas locales, el evento exhibe una contradicción recurrente en gobiernos emanados de Morena, donde el discurso de cercanía con el pueblo y rechazo a los privilegios convive con prácticas asociadas al ejercicio tradicional del poder, incluyendo convivios privados en espacios patrimoniales y la normalización de relaciones políticas con antiguos actores del PRI.
La presencia de exmandatarios priistas en el festejo también fue interpretada como una muestra de la reconciliación política pragmática que ha caracterizado a la Cuarta Transformación en distintos estados del país, integrando a figuras del pasado régimen que anteriormente fueron objeto de crítica y confrontación discursiva.
Mientras tanto, sectores de la sociedad campechana han señalado que el énfasis en actos simbólicos y celebraciones privadas contrasta con problemáticas persistentes en el estado, como carencias en servicios públicos, infraestructura y atención social, lo que refuerza la percepción de un doble discurso entre la narrativa oficial y la realidad cotidiana.
El caso vuelve a colocar bajo la lupa el manejo de los espacios históricos, la transparencia en el uso de recursos públicos y la congruencia entre el discurso de austeridad y las acciones de los gobiernos de la Cuarta Transformación.


