Lo que debería ser un espacio administrativo clave para el funcionamiento hospitalario se ha convertido —según denuncian empleados— en un foco de insalubridad y riesgo laboral. Personal del Sistema de Información Médico Operativo (SIMO) del Hospital General de Zona 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Campeche exhibió públicamente el deterioro extremo de sus oficinas: techo y pared rotos, humedad persistente, plagas y el temor constante de un desprendimiento.
La denuncia fue realizada en redes sociales por la trabajadora Ana J. Ríos A., quien aseguró que tanto ella como sus compañeros laboran diariamente bajo condiciones que calificó como “de terror”, lejos de los estándares mínimos de higiene y seguridad laboral.
Según su testimonio, los daños estructurales han generado un ambiente insalubre donde predominan polvo, humedad e insectos, además de la posibilidad de que caigan fragmentos del plafón deteriorado.
“Mis compañeros laboran bajo estas condiciones respirando por más de 8 horas diarias la humedad, el polvo y el insecticida… con el susto de que en cualquier momento se les caiga un pedazo de plafón podrido o una rata”, escribió.
Contraste entre áreas “para la foto” y zonas abandonadas
La trabajadora también cuestionó lo que describió como una aparente simulación institucional: mientras autoridades recorren y exhiben áreas remodeladas o de atención directa al público, oficinas administrativas esenciales —como el SIMO— permanecerían olvidadas.
El señalamiento apunta a un problema recurrente en instalaciones hospitalarias: la prioridad estética sobre la funcionalidad interna. De acuerdo con su publicación, los directivos “pasan más horas en supervisión que en el área misma”, lo que impediría dimensionar la magnitud del deterioro.
Riesgo sanitario y laboral
Además del peligro estructural, la denunciante subrayó el impacto en la salud de los trabajadores. La presencia de humedad favorece hongos y bacterias, mientras que los techos dañados permiten la entrada de mosquitos y otras plagas, obligando a fumigaciones constantes que incrementan la exposición a químicos.
Esto resulta particularmente sensible en un entorno hospitalario donde se maneja información médica y se requiere continuidad operativa.


