Lo que se vive hoy en el sistema de salud pública de Yucatán no se puede ocultar con comunicados ni fotografías oficiales. Mientras la actual gestión parece empeñada en transformar la salud pública en un ejercicio de relaciones públicas y propaganda mediática sin precedentes, la realidad en los centros de salud y hospitales del estado es de un abandono absoluto.

La comunidad médica y los usuarios señalan una preocupante falta de pericia técnica y negligencia por parte de las autoridades de la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY), encabezada por Miguel Alberto Alcocer Gamboa. Bajo esta dirección, el sistema operativo de la red hospitalaria se encuentra en un estado de colapso crítico que afecta directamente la atención de los pacientes.

Tensión en el Hospital O’Horán
A esta crisis estructural se le suma un creciente descontento laboral en el Hospital General Agustín O’Horán. Trabajadores de la institución acusan a la nueva directora, María Teresa Zapata Villalobos, de ejercer una gestión carente de empatía. Señalan que, tras asumir el cargo, ha condicionado o negado los derechos y condiciones laborales de los que ella misma gozaba antes de su ascenso.

Este panorama deja en evidencia una contradicción central en la administración actual: la prioridad parece centrarse en cuidar la imagen política y el impacto mediático, mientras la dignidad humana de los trabajadores y la calidad de vida de los pacientes quedan en el último peldaño de las prioridades del llamado “Renacimiento Maya”.

