El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó los resultados del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026, donde Mérida vuelve a consolidarse como la ciudad con el mejor entorno de seguridad pública del país. Sin embargo, el reporte también enciende focos amarillos para la capital yucateca ante una tendencia nacional de desaceleración económica y niveles de percepción de corrupción que, aunque son los más bajos de México, siguen siendo preocupantes.
El oasis de la seguridad nacional
De acuerdo con el ICU 2026, la capital yucateca destaca significativamente en el subíndice de Derecho y Seguridad. Mérida registra una tasa de apenas 3.15 homicidios por cada 100 mil habitantes, una cifra sumamente baja si se compara con focos rojos como Acapulco, que reporta 95.7 homicidios (más de 30 veces la tasa de la urbe maya).
Además, la ciudad presume la tasa de robo de vehículos más baja de todo México, con apenas 0.07 incidentes por cada mil unidades registradas. Estos indicadores colocan a la zona metropolitana de Mérida como el principal imán para la atracción y retención de talento e inversión en el sureste del país.

Las señales de alerta: Corrupción y delincuencia al alza
A pesar de las cifras positivas, el IMCO advierte que Mérida no es inmune a los problemas nacionales. El estudio revela una tendencia al alza en la delincuencia incluso en ciudades tradicionalmente seguras como la capital yucateca y Saltillo.
El punto más crítico para la urbe se encuentra en la confianza institucional. Aunque Mérida es la ciudad de México donde los ciudadanos se sienten menos vulnerables ante las prácticas deshonestas, el 69.79% de los meridanos percibe corrupción en sus gobiernos. Esto significa que casi siete de cada diez yucatecos consideran frecuentes estas prácticas, superando los dos tercios de la población local.
El reto del crecimiento y la brecha del sur
El contexto económico tampoco presenta el mejor panorama. El promedio de crecimiento del PIB en las 72 zonas metropolitanas evaluadas sufrió una fuerte caída, pasando de 4.1% a solo 2.4%, reflejo de un enfriamiento en el ciclo económico nacional. En la región sureste el contraste es drástico: mientras Cancún avanzó un 4.52%, Campeche cayó en una recesión del -1.13% debido al declive petrolero.
El IMCO enfatiza que las ciudades del sur y centro de México corren el riesgo de quedar atrapadas en una “informalidad estructural”. A falta de un anclaje fuerte con cadenas globales de manufactura —como el que tienen el Bajío o el norte—, se limita el acceso al crédito, la tecnología y el empleo de calidad. El instituto subraya que cada punto de informalidad que no se reduce y cada catastro municipal que no se actualiza se traduce directamente en menos empleo formal y menor crecimiento económico para la región.

