El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Yucatán anunció el relevo en su dirigencia estatal con la designación de Daniela Pompeyo Santiago como nueva secretaria general del partido, en sustitución de Harry Rodríguez Botello Fierro, quien encabezó al instituto político durante los últimos años y ha sido señalado por su falta de trabajo legislativo y su cercanía con el poder en turno.
La llegada de Pompeyo ocurre en un contexto de bajo perfil político y escaso reconocimiento público. En redes sociales, la nueva dirigente mantiene una actividad limitada: su página de Facebook, creada hace más de seis años, cuenta con menos de un centenar de seguidores. Este hecho ha generado comentarios sobre su falta de presencia pública y de vínculos reales con la militancia o con los sectores sociales del estado.
A pesar de ello, el comité estatal del PVEM anunció su nombramiento el fin de semana pasado, asegurando que la nueva dirigente “reforzará el trabajo del partido en coordinación con distintos sectores y con el Gobierno del Estado”.
Esta declaración levantó críticas entre analistas y militantes, quienes consideran que el partido verde en Yucatán ha perdido toda independencia política y se ha convertido en un aliado incondicional del grupo gobernante, sea cual sea su filiación.
Pompeyo Santiago declaró durante su toma de protesta que su gestión buscará “trabajar en proyectos conjuntos con el gobierno estatal que encabeza Joaquín Díaz Mena”, lo cual fue interpretado por algunos observadores como una confirmación de la postura de colaboración política con el actual mandatario.
Con esta nueva designación, el PVEM mantiene una línea de continuidad respecto a la gestión anterior, encabezada por Harry Rodríguez Botello Fierro, quien ha sido tres veces diputado local y acumula un historial de críticas por su desempeño legislativo y su escasa presencia en el Congreso. Rodríguez Botello ha sido señalado en reiteradas ocasiones como uno de los diputados más faltistas y por mantener acuerdos con las administraciones estatales para asegurar beneficios políticos y económicos al partido.
Diversas voces dentro y fuera del PVEM consideran que el cambio de dirigencia no representa una renovación real. “De Guatemala a Guatepeor”, comentan algunos militantes inconformes que esperaban un relevo con mayor representatividad y credibilidad.
El PVEM en Yucatán ha sido históricamente cuestionado por su papel como partido satélite del poder, un papel que se ha mantenido a lo largo de diferentes administraciones. Desde su fundación, bajo la conducción de Jorge González Torres y posteriormente de su hijo Jorge Emilio González Martínez, el partido ha sido acusado de utilizar su estructura principalmente para negociar posiciones y privilegios, más que para impulsar una agenda ambiental o social sólida.
La llegada de Daniela Pompeyo, una figura prácticamente desconocida en la política estatal, refuerza la percepción de que el PVEM en Yucatán continúa bajo la influencia de los mismos grupos que lo han controlado en los últimos años.
Hasta el momento, la nueva dirigente no ha dado a conocer un plan de trabajo formal ni ha anunciado cambios en la estructura del comité estatal. Tampoco ha emitido pronunciamientos públicos sobre temas de relevancia ambiental, social o política en el estado, pese a que esas causas forman parte de los principios fundacionales del partido.
En tanto, sectores ciudadanos y observadores políticos coinciden en que el PVEM enfrenta una profunda crisis de legitimidad y credibilidad en Yucatán, donde su presencia se ha reducido a un papel testimonial en los procesos electorales. La designación de Daniela Pompeyo, más que renovar la imagen del partido, parece confirmar su debilitamiento y su subordinación a los intereses del poder político vigente.


