jueves, abril 23, 2026
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Expocampo Yucatán 2026: ¿evento agrícola o estrategia política rumbo al interinato?

   La Expocampo Yucatán 2026, anunciada como el “renacimiento del campo”, ha encendido alertas en el entorno político estatal. Más allá de su enfoque agrícola, surgen cuestionamientos sobre su posible uso como plataforma estratégica rumbo a un eventual interinato, en medio de tensiones dentro del gabinete de Joaquín Díaz Mena.

   En Yucatán, la política nunca descansa… aunque algunos funcionarios ya estén al borde del colapso. Tal sería el caso de Pedro Cabrera Quijano, quien —dicen en los pasillos del poder— estaría más preocupado por sobrevivir políticamente que por el éxito de la tan anunciada Expocampo.

   En el primer círculo del gobernador Díaz Mena, la duda en la víspera del “renacimiento de la Expocampo” es, ¿Hay caballos de Troya incrustados en el gabinete ampliado trabajando para un interinato? Y es que las grandes abejas colgando en el Centro de Convenciones Siglo XXI irremediablemente se han interpretado como una promoción política subliminal del senador Jorge Carlos Ramírez Marín, quien ha hecho de las abejitas su principal bandera política.

   Y es que el panorama no pinta nada alentador para esa muestra: puertas cerradas en medios de comunicación; una relación prácticamente inexistente con el titular de la Seder, Edgardo Medina Rodríguez —quien desde sus días de panista no bajaba a Cabrera Quijano de corrupto—, y una promesa que huele más a fantasía que a estrategia: al menos 10 mil asistentes diarios, ¡Sí, diarios! Una cifra que ni los eventos más consolidados del estado logran sostener sin inflar números.

   Pero eso no es todo. La temática elegida —la apicultura— ha dado de qué hablar, no precisamente por su relevancia productiva, sino por el toque surrealista del montaje: abejas gigantes colgando del techo, como si se tratara más de un parque temático que de un evento serio del campo yucateco. Porque claro, si la política no levanta, al menos que levante la escenografía.

   Detrás del espectáculo, sin embargo, la duda política corre con fuerza: ¿para quién está jugando realmente Cabrera Quijano? ¿Está operando para un eventual interinato?

   La duda tiene sustento. En el gobierno de la entonces priísta Ivonne Ortega Pacheco hasta se hizo compadre de la hoy dirigente de Movimiento Ciudadano, y le dedicó el Récord Guinness de la Cochinita más grande del mundo. Con el también priísta Rolando Zapata Bello, no escatimó en promocionarlo como “el mejor gobernador en la historia de Yucatán“, y le dedicó otros dos récord Guinness: la Pulpeada Más Grande del Mundo, y una nueva versión de la Cochinita.

   Después de apoyar a Renán Barrera Concha, su amigo de la infancia, en la precampaña a la gubernatura de Yucatán por del PAN, brincó al partido MORENA para apoyar a Díaz Mena. Y en cuestión de meses, las piezas comienzan a acomodarse. El senador del PVEM  Ramírez Marín, viejo lobo de mar en la política, desde hace años capitaliza la simbología de las abejas en su agenda pública. Casualidad, dirán algunos. Estrategia, aseguran otros.

   Justo cuando el nombre del “Gordo Marín” vuelve a sonar con fuerza en los círculos de poder, ante la posibilidad —cada vez menos lejana— de que desde el centro del país, específicamente desde la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se dé luz verde a un nuevo interinato en Yucatán.

   Por si fuera poco, las jugadas no se quedan en lo público. Versiones apuntan a que Ramírez Marín ya mueve fichas en lo oscuro, buscando colocar a su primo, el C.D. Jorge Marín Marrufo, como próximo secretario general de la Sección 67 del SNTSA, asegurando así una base sindical clave cuando el tablero cambie.

   Y mientras tanto, Díaz Mena parece más espectador que protagonista de este enredo. Le prometieron un evento multitudinario y podría terminar encabezando un fracaso con decorado de abejas.

   En el Renacimiento Maya no pasa inadvertido que el “Gordo” ha bajado el perfil, no por retiro sino porque está tejiendo alianzas subterráneas con miras a un movimiento mayor.

   Lo anterior, en un contexto donde la Constitución local ya tiene fecha marcada: en 2030, una mujer deberá asumir la gubernatura. En ese entorno , el interinato podría convertirse en la jugada clave para lograr la tan ansiada gubernatura de Yucatán.

   Así que la pregunta queda en el aire:
¿será la Expocampo un evento agrícola… o el banderazo disfrazado de una nueva maniobra política?

   Porque en Yucatán, hasta las abejas parecen tener agenda. 🐝

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