Por: Santiago Cid.
¿Por qué deben renunciar todos en el INE y en el Iepac?
Si alguien en Palacio Nacional creyó que con la renuncia de Guadalupe Taddei Zavala por WhatsApp se cerraba la cloaca más grande en la historia electoral de México, los nuevos videos revelados anoche terminaron de dinamitar esa farsa. Ya no estamos únicamente ante fiestas con mariachi o suites de 200 mil pesos la noche en París para el hijo de la expresidenta; las nuevas grabaciones exhiben a la propia Taddei y a su contratista de cabecera, José Alfredo Hernández Casillas, repartiéndose literalmente el botín, pactando porcentajes de ganancias (moches), propiedades para sus hijos, plazas laborales y beneficios multimillonarios a costa del presupuesto de la democracia mexicana.
El nivel de putrefacción revelado hoy es aterrador: el cártel de Taddei no solo se robó el dinero de las urnas y mamparas, sino que metió las manos en el corazón mismo de la identidad de los mexicanos al pactar tajadas del megacontrato de 71 millones de dólares (más de $1,300 millones) para la fabricación de las Credenciales para Votar del INE, en una red donde aparecen excolaboradores directos de Claudia Sheinbaum convertidos hoy en consejeros electorales, y dejando amarrados contratos por $2 mil 500 millones hasta el año 2031.
Que el Gobierno Federal y la dirigencia de Morena no pretendan lavarse las manos fingiendo sorpresa. Esta catástrofe la diseñaron ellos desde el poder.

Morena capturó al INE imponiendo a una operadora familiar suya para someter al árbitro; fue el régimen el que neutralizó las auditorías preventivas, y son los gobiernos estatales guinda los que hoy están contaminando y pudriendo la autonomía de los órganos electorales locales, infiltrando a incondicionales —como acaba de quedar al descubierto en Guerrero y Oaxaca— para usar las instituciones electorales como cajas chicas, desviar recursos públicos y financiar ilegalmente las campañas de su partido.
Pero lo más grave es que los tentáculos de esta mafia llegaron hasta Yucatán, y la podredumbre salpica directamente las instituciones locales.
Investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) acaban de poner en la mira contratos por casi 58 millones de pesos entregados aquí en Yucatán a través del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (Iepac), presidido por Moisés Bates Aguilar, sumados a las asignaciones operadas desde el INE central que impactan a la Junta Local. ¿A quiénes les dieron esos 58 millones de pesos de los yucatecos? Exactamente a las empresas del cártel favorito de Guadalupe Taddei: Cajas Graf, Formas Finas y Comercializadora JVLY, las cuales simularon competencia compartiendo socios y domicilios para inflar precios, incluyendo un contrato de $26.5 millones en 2024 en el que ni siquiera existió un acta de entrega-recepción.
¿Quiénes dentro de la estructura de la Junta Local del INE en Yucatán y del Iepac —que pide otros $631 millones de presupuesto para 2027— y del Gobierno del Estado que encabeza Joaquín “Huacho” Díaz Mena forman parte o son cómplices de este clan criminal?
Resulta imposible creer que las empresas lavadoras de dinero del clan Taddei hayan saqueado $58 millones del presupuesto electoral en Yucatán sin la complicidad, el silencio o el reparto de “moches” con operadores electorales y funcionarios locales, que se protegen bajo el manto de impunidad del Gobierno Paralelo.
Por decencia mínima, por higiene pública, la salida de Taddei y de una docena de sus subordinados no basta. Lo mejor para México y Yucatán es que renuncien todos, desde los consejeros y directivos del INE que supieron y callaron este saqueo multimillonario, hasta los titulares y operadores de su Junta Local en Yucatán y del Iepac que abrieron las puertas a las empresas fachada de esta red corrupta.
El riesgo que corre el país y Yucatán rumbo al 2027 es de vida o muerte para nuestra libertad. Una autoridad electoral cuyos directivos se reparten en video el dinero de las credenciales de elector y de las boletas, y cuyos órganos locales carecen de auditorías reales, es una institución prostituida al mejor postor.
Si permitimos que esta estructura criminal siga al frente de las elecciones en México y en Yucatán, mañana no solo seguirán desviando millones del erario para las campañas de Morena, sino que le entregarán las llaves del estado al narcotráfico y a las mafias políticas que ya saben que al árbitro electoral se le compra en efectivo y con champaña.
Santiago Cid.

