• El ingeniero rompió con el PRI, encabezó la oposición en la elección presidencial de 1988 y participó en la fundación del PRD. Fue el primer jefe de Gobierno electo de la Ciudad de México.
Cuauhtémoc Lázaro Cárdenas Solórzano, ingeniero civil y uno de los principales protagonistas de la transformación política de México durante las últimas décadas del siglo XX, falleció a los 92 años, de acuerdo con reportes periodísticos. Su trayectoria quedó marcada por la ruptura con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la defensa de la democratización del país y la construcción de una alternativa política que desafió la hegemonía priista.
Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, Cuauhtémoc Cárdenas desarrolló buena parte de su carrera política dentro del PRI, partido en el que ocupó distintos cargos, hasta que decidió apartarse de sus filas al considerar que la organización se había alejado de los principios sociales y políticos surgidos de la Revolución mexicana.
Uno de sus principales desacuerdos fue el mecanismo mediante el cual el presidente de la República intervenía en la designación de su sucesor. Cárdenas cuestionó esa práctica y sostuvo que la elección del candidato presidencial debía responder a procedimientos democráticos, no a una decisión impuesta desde el poder.
La Corriente Democrática y el desafío al sistema
En 1986, Cárdenas se convirtió en uno de los principales referentes de la Corriente Democrática del PRI, movimiento que impulsó cambios internos y cuestionó las prácticas de selección de candidatos. La falta de acuerdos con la dirigencia priista desembocó en su salida del partido y en la búsqueda de una candidatura presidencial alternativa.
El 14 de octubre de 1987, Carlos Cantú Rosas, dirigente del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), postuló a Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República. Posteriormente se sumaron otras fuerzas políticas, entre ellas el Partido Popular Socialista y el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional.
La convergencia de estas organizaciones, junto con otros grupos políticos y ciudadanos, dio forma al Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición que aglutinó a sectores de izquierda, nacionalistas y disidentes del régimen priista.
En 1988, Cárdenas contendió por la Presidencia frente al candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari, en una elección que se convirtió en uno de los episodios más controvertidos de la historia electoral contemporánea de México.
La caída del sistema y la crisis electoral de 1988
El 6 de julio de 1988, durante la jornada electoral, se produjo la célebre interrupción del sistema de cómputo de los resultados, episodio conocido como la “caída del sistema”. La falta de información oportuna y las posteriores denuncias de irregularidades desataron una profunda crisis de credibilidad sobre el proceso.
Ante la situación, Cárdenas, el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Manuel J. Clouthier, y la aspirante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Rosario Ibarra de Piedra, dejaron momentáneamente de lado sus diferencias políticas y acudieron a la Secretaría de Gobernación para protestar por las condiciones en que se desarrollaba el proceso electoral.
Mientras los resultados preliminares alimentaban las expectativas de sus simpatizantes, Cárdenas se convirtió en el centro de una movilización nacional en defensa del voto. Las concentraciones multitudinarias y las denuncias de fraude marcaron aquellos días, en los que amplios sectores de la población cuestionaron la legitimidad de los resultados.
Finalmente, las autoridades electorales declararon ganador a Salinas de Gortari. La elección de 1988 quedó como un parteaguas político y como símbolo de las exigencias de apertura democrática que cobraron fuerza en el país.
Aunque entre sus seguidores existía la expectativa de una movilización mayor para defender los votos, Cárdenas optó por no convocar a una confrontación que pudiera desembocar en violencia generalizada. Sus colaboradores señalaron entonces el riesgo de una escalada que pusiera en peligro la estabilidad nacional.
Fundador del PRD y primer jefe de Gobierno electo
Después de la elección de 1988, Cárdenas impulsó la creación de una nueva organización política que diera continuidad al movimiento democrático surgido alrededor de su candidatura. El proceso culminó en 1989 con la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), junto con dirigentes y militantes provenientes de distintas corrientes de izquierda y de organizaciones políticas.
El PRD se convirtió en una de las principales fuerzas opositoras del país y en una plataforma para quienes demandaban mayor pluralidad, competencia electoral y participación ciudadana.
Cárdenas volvió a contender por la Presidencia de la República en 1994 y 2000. Aunque no alcanzó el cargo, su carrera política registró otro momento histórico en 1997, cuando ganó la elección para la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal y se convirtió en el primero en ocupar ese puesto por elección popular.
Su llegada al gobierno capitalino representó un cambio significativo en la vida política de la Ciudad de México, cuyo titular había sido designado anteriormente por el presidente de la República.
Antes de encabezar la oposición nacional, Cárdenas también había sido senador por Michoacán y gobernador de esa entidad entre 1980 y 1986, experiencia que consolidó su presencia en la política mexicana.
Un legado ligado a la democratización
La trayectoria de Cuauhtémoc Cárdenas quedó estrechamente vinculada a la apertura del sistema político mexicano, la construcción de una oposición organizada y el cuestionamiento de las prácticas que durante décadas favorecieron al partido gobernante.
Su ruptura con el PRI y la candidatura de 1988 contribuyeron a articular un movimiento político y social que transformó el panorama electoral del país. La fundación del PRD y su elección como jefe de Gobierno capitalino fueron expresiones de ese proceso.
Su figura también estuvo acompañada de debates sobre las decisiones que tomó en momentos decisivos, particularmente durante la crisis electoral de 1988. Sin embargo, su lugar en la historia política nacional está asociado, de manera inseparable, a una etapa en la que la exigencia de elecciones confiables y mayor pluralidad adquirió una dimensión nacional.
Con su fallecimiento, México despide a uno de los dirigentes que marcaron la transición de un sistema dominado por un solo partido hacia una vida política más competitiva y plural.

